
Durante este año, los trabajadores de la Enseñanza Privada, Concertada y de atención a personas con discapacidad, han sido sometidos a una doble tensión. Por un lado, han tenido que afrontar una situación laboral muy difícil, llenos de temores e incertidumbres, por las decisiones contradictorias que, tanto Gobierno como Administraciones autonómicas, han adoptado para hacer frente a la crisis sanitaria que aún padecemos. Han tenido que tirar de valor y profesionalidad, demostrando que su trabajo es esencial, y ha quedado patente que sus condiciones laborales necesitan urgentemente de una importante mejora.






